Perros detectores de cáncer

23 Nov Perros detectores de cáncer

Hoy publicamos el estudio realizado por nuestra compañera Alba Segura Golferichs acerca de los perros detectores de Cáncer.

Introducción

Desgraciadamente el cáncer tiene una tasa de mortalidad del 35% en los hombres y del 22% en las mujeres. En los hombres, el cáncer más frecuente es el de próstata (21.3%), el de pulmón (15.1%), el de colón y recto (15%) y el de vejiga de la orina (11.2%). Con respecto a las mujeres, el cáncer más frecuente es el de mama (28.6%) y el de colón y recto (15.3%).

La detección del cáncer por parte de los perros creo que es un ámbito poco estudiado y realmente muy interesante para poderlo detectar. Se ha visto que los perros podrían detectarlo en estadios iniciales, cosa que ayudaría a poder realizar el tratamiento con mucha más efectividad que si se trata de un cáncer en un estadio más avanzado.

Se trataría de un sistema de detección barato y rápido. En el mismo momento en que se le presentara la muestra al perro, se podría saber si el resultado es positivo o negativo.

¿Cómo detectan el cáncer?

Los perros detectan los llamados “Compuestos Orgánicos Volátiles” o COV, que son pequeñas partículas biológicas y químicas producidas por el tumor y presentes al organismo de los pacientes afectados. Se podría decir que el cáncer emite ciertas nano-partículas químicas características a cada tipo de cáncer, y su olor es detectable por los perros. Cada tipo de cáncer desprende COV diferentes y específicos.

Para poder detectar el cáncer, los perros tienen que oler muestras biológicas de los pacientes. Estas muestras venden de diferentes fluidos corporales como pueden ser: sangre, orina, excrementos, aliento.

Se tiene que entrenar a los perros a detectar la presencia de estas partículas.

No hace falta que sean perros de raza, se han utilizado galgos, pastores alemanes, labradores, caniches miniatura, Springer Spaniel, mestizos… lo que realmente importa es el entrenamiento que se realiza con ellos, no la raza.

¿Cómo se entrenan?

Para entrenar a un perro a oler el cáncer, primero se tiene que decidir qué cáncer queremos detectar. Igual que hay perros entrenados para detectar explosivos, y otros en drogas, es necesario decidir qué tipo de cáncer se quiere detectar.

Lo ideal es tener muchas muestras biológicas (orina, aliento, etc..) de personas que tengan el mismo tipo de cáncer. Cuanto más muestras mejor. Si se los dan pocas muestras, el perro puede llegar a memorizarlas porque le den el premio.

Cómo que no podemos aislar sólo el “olor a cáncer” para darle a oler al perro, tenemos que presentarle muchas muestras donde lo único que tengan en común es el “olor a cáncer” (unos serán hombres, otras mujeres, diferentes edades, unos fumarán, otras olerán a alcohol, otras tendrán otras enfermedades, etc..)

Se los hace un entrenamiento en positivo. Se mujer un premio cuando acierta y marca la muestra de una persona que si que tiene el cáncer que buscamos. Se hace uso del clicker.

El tiempo estimado para entrenar a un perro a detectar un tipo específico de cáncer puede oscilar entre 6-8 semanas.

El olfato de los perros está mucho por encima del nuestro. Son capaces de oler vapores, fluidos, células humanas… pueden detectar estadios muy iniciales del cáncer que ni siquiera los análisis convencionales pueden detectar nada.

¿Qué utilidad pueden tener?

1- Es un método rápido:
Sólo dejar oler al perro la muestra del paciente sabremos el resultado.

2- No es invasivo, puesto que no requiere cirugía:
No se necesitan hacer biopsias.

3- Se un método barato de detección:
Esto haría viable que existieran revisiones médicas preventivas para detectar el cáncer en una parte de la población todavía sin síntomas pero que tenga riesgo a sufrir algún tipo de cáncer concreto por antecedentes genéticos o por otros motivos. Aparte de detectar si un paciente tiene cáncer o no, los perros pueden ser entrenados para poder discernir si el cáncer se encuentra a un estadio inicial o ya avanzado.

4- Detección temprana y de alta fiabilidad
Aparte de que la detección tiene una altísima fiabilidad del 95-98%, también pueden oler el cáncer en estadios muy iniciales ( llamados “cánceres en fase cero”) que con los métodos médicos actuales son indetectables.

Estudios realizados

Hay muchos estudios que demuestran que los perros son capaces de detectar el cáncer mediante su olfato.

Introducción

Los Doctores H.Williams y A.Pembroke, del departamento de dermatología del hospital Kings College, fueron los primeros científicos que publicaron a la revista médica The Lancet sobre esta idea, en 1989.

Determinaron que los perros pueden identificar la existencia de tumores malignos a ciertos órganos como los pulmones, la piel, los ovarios y vejiga. También comprobaron que las células cancerígenas eliminan unos desechos metabólicos que son diferentes de las que producen las células saludables, es por eso que los animales pueden detectar con precisión compuestos volátiles cancerígenos en los deshechos humanos como la orina o los excrementos.

La prestigiosa revista médica The Lancet publicó en 1989 la carta de dos dermatólogos británicos en que relataban la historia de una mujer que había sido diagnosticada de un melanoma gracias a la insistencia de su perro. Explicaban que su paciente había detectado una peca irregular a la pierna y había sido sometida a una revisión médica. El resultado de la prueba indicaba que la mancha era inofensiva pero la mascota de la paciente, un perro mezcla de Border Collie y Doberman Pinscher, no pensaba lo mismo. Tanto como pudo, el perro acercaba su nariz a la peca hasta el día que, en un descuido de la mujer, le provocó una pequeña herida a la mancha sospechosa. La mujer pidió asistencia médica y fue entonces que los especialistas decidieron repetir los análisis y descubrieron que era un melanoma muy peligroso, que posiblemente habría puesto en peligro su vida si se hubiera descubierto en una fase más avance. No se hicieron más estudios sobre la cuestión, pero los doctores Williams y Pembroke explicaban que el perro podía haber husmeado algún olor extraño en aquella peca y se preguntaban si este podía ser el primer caso demostrado de la capacidad de los perros para detectar el cáncer.

La misma revista publicó en 2001 un segundo artículo con una historia similar, un hombre de 66 años con un eccema sospechoso que no fue correctamente diagnosticado hasta que la insistencia de su perro, en este caso un animal de la raza Labrador, obligó a revisar los análisis y diagnosticaron correctamente un melanoma maligno.

Estudios realizados a partir de este segundo caso hicieron que el dermatólogo Armand Cognetta (Florida, Estados Unidos), pidiera la colaboración de un especialista en adiestramiento de perros para intentar demostrar si uno de estos animales sería capaz de distinguir, en un laboratorio, el olor de una muestra de tejido con cáncer. El animal adiestrado, George, un pequeño ejemplar de la raza Schnauzer, superó la prueba con buena nota.

Cáncer de vejiga

Poco más tarde, un equipo liderado por John C. T. Church, del departamento de dermatología del hospital Amersham (Reino Unido), puso en marcha el primer estudio general para comprobar la posibilidad de adiestrar perros para la detección de algunos tipos de cáncer. El resultado de aquel trabajo fue publicado el septiembre del 2004 en la revista British Medical Journal .

En el estudio participaron 36 pacientes con carcinoma de vejiga y más de 108 personas sanas, como control. Seis perros adiestrados para distinguir el olor de la orina liquida (probaron orina seca pero no tuvieron tantos bonos resultados puesto que se cree que las moléculas orgánicas volátiles se evaporaron) de las personas sanas y de las personas con cáncer. Los científicos concluyeron que, a pesar de que no eran 100% exactos, los resultados de la prueba mostraban que “los perros pueden ser adiestrados para distinguir los pacientes con cáncer de vejiga a partir del olor de su orina con un índice de acierto más elevado del que se podría esperar del puro azar”.
Una persona del grupo de control, fue identificada por los perros como positivo, después de hacerle mas pruebas que no le habían hecho antes, vieron que tenía cáncer al riñón.

Cáncer de mama, pulmón y ovarios

El investigador McCulloc hizo un estudio con cinco perros a la Fundación Pine Street (uno centro de investigación sin ánimo de lucro) a San Anselmo, California

McCulloch, inició el estudio sobre el cáncer después de leer un artículo publicado en 1989 a la revista médica británica The Lancet y decidió ponerlo a prueba a mayor escalera. Enseñó a cinco perros a identificar muestras de aliento de hombres y mujeres diagnosticados con cáncer de pulmón utilizando el refuerzo positivo.
Analizaron 55 casos de cáncer de pulmón y 31 casos de cáncer de mama, diferenciándolos de los olores de 83 sujetos control sanos.

Después se realizó un estudio para ver si los cinco perros podían identificar muestras cancerosas (no utilizadas a la primera prueba) entre un grupo de muestras sanas. Las persones participantes en el experimento exhalaron varias veces en un tubo que contendía “lana” sintética, la cual atrapaba los COV presentes en su aliento. Enseguida se colocó al azar una muestra cancerosa en una fila con cuatro muestras sanas. Los animales olían cada muestra, y después se sentaban junto a la cual detectaban como cancerosa.
Los resultados, publicados en el boletín “Integrative Cancer Therapies” en 2006, fueron sorpresivos. Los perros tuvieron una precisión del 99% para el cáncer de pulmón, y del 95% por el de mama al identificar las muestras de aliento de los pacientes cancerosos.

Es poco probable que podamos ver perros entrenados haciendo diagnósticos en todos los hospitales, así que investigadores como Touradj Solouki, profesor de química a la Universidad de Maine, están trabajando en el diseño de una “nariz electrónica” que tendría la misma precisión que las caninas, pero que sería más económica y requeriría
menos mantenimiento.
Solouki utiliza técnicas químicas avances para analizar los biomarcadores de COV presentes en las muestras de aliento usadas en el estudio sobre el cáncer de ovarios. Los científicos saben que la superficie de una célula cancerosa emite ciertos biomarcadores a medida que crece, y que los perros pueden detectarlos en el aliento y la orina de los enfermos de cáncer.
Sería como una especie de “prueba de alcoholemia” que serviría para poder hacer un diagnóstico antes de hacer pruebas más invasivas.

Animado por su éxito con los ensayos de cáncer de pulmón y de mama, McCulloch se ha embarcado en un nuevo estudio determinar si los perros también pueden detectar el cáncer de ovario en sus primeras etapas.

Cáncer de intestinos

El año 2011 se publicó a la revista British Medical Journal, un estudio donde un perro detectaba el cáncer mediante varias pruebas “de olfato” del aliento y los excrementos de los pacientes.

Se llevó a cabo el experimento con un perro labrador especialmente adiestrado, que realizó durante varios meses, pruebas de olfato, entre las cuales se incluyeron test de aliento y muestras de heces de los participantes.

Las muestras pertenecían a 48 personas diagnosticadas con cáncer de intestino (aproximadamente la mitad de las muestras de voluntarios eran de personas con pólipos de intestino que, aunque benignos, se consideran precursores del cáncer de intestino)
y a 258 voluntarios que no sufrían la enfermedad.

Los resultados fueron del 95% de precisión, para las muestras de aliento y al 98% en el caso de las de heces.

Los perros pueden detectar el cáncer de intestino mediante el olfato con un gran nivel de precisión aunque la enfermedad se encuentre en su fase inicial, según reveló un estudio publicado hoy en la versión “on-line” de la revista médica British Medical Journal. Esto abriría la posibilidad de desarrollar pruebas para poder detectar la enfermedad antes de que haya podido extenderse a otras partes del cuerpo.

Los expertos indicaron que en el caso de muestras de fumadores o personas con otro tipo de problemas, en los cuales podría pensarse que estos factores interferirían o enmascararían otros olores, no fueron ningún problema para el perro.

Cáncer de ovarios

El año 2013, la Universidad de Pensilvania fue galardonada con una beca para investigar el uso del olfato canino, junto con el análisis químico y la nanotecnología, para detectar el cáncer de ovario en la ‘etapa temprana.

Si se diagnostica temprano, el cáncer de ovario tiene una tasa de supervivencia del 90%, pero su diagnóstico es complicado puesto que, sus síntomas se pueden confundir con otras cosas como el estreñimiento, el aumento de peso, abultamiento, o micción más frecuente, etc. Más del 60% de pacientes son diagnosticados cuando la enfermedad ya se ha extendido a los nódulos linfáticos o a otras partes del cuerpo, cosa que hace más difícil curarlo en comparación con si se detecta en sus estadios iniciales.
Cualquier avance en la detección del cáncer de ovario en su etapa temprana puede tener un gran impacto sobre la supervivencia global.

Se ha encontrado que los COV se alteran en las primeras etapas de cáncer de ovario, incluso antes de que el cáncer pueda ser detectado por los métodos actuales. Hay estudios que han demostrado que los perros entrenados en detección y dispositivos electrónicos pueden detectar cantidades diminutas de olores.

Mediante el uso de muestras de sangre y tejidos dadas por las pacientes, el Centro de Perros Trabajadores de la Universidad de Pensilvania entrenó a tres perros porque olieran las emanaciones características que indican la presencia del cáncer de ovario. El estudio utilizó el olfato canino y otras herramientas analíticas para detectar COVs diferentes del cáncer de ovario. Se quiso evaluar y comparar la capacidad de canina y otros sensores para detectar las COVs que distinguen la enfermedad, de las muestres control sanas. Se realizó mediante un sistema de detección que combina el sentido del olfato, los análisis químicos y la tecnología moderna.

En futuros estudios quieren determinar el sustrato de tejido más adecuado para la evaluación y medir diferencias de olor entre varios grados de tumor.

En caso de que los perros puedan aislar la emanación característica, los científicos del Centro Sensorial Químico se pondrán manos a la obra para crear un sensor electrónico que identifique el mismo.

Cáncer de próstata

El estudio más importante por el que hace la cantidad de muestras analizadas ha sido el que realizaron investigadores italianos del hospital y centro de investigación “Humanitas” de Milá en Mayo del 2014.

Se entrenaron dos pastores alemanes de tres años dedicados a la detección de explosivos porque reconocieran COV específicos del cáncer de próstata en muestras de orina.

Se realizó el estudio con muestras de más de 900 hombres, de los cuales 362 tenían cáncer de próstata y 540 eran individuos sanos.
El protocolo de ensayo que se siguió fue el siguiente: un adiestrador paseó a cada perro alrededor de varios boles cubiertos con una malla. El perro recorría el círculo una primera vez y en la segunda vuelta se paraba a los boles si contenían orina con olores asociados al cáncer de próstata.

El estudio mostró que los perros poseen una precisión diagnóstica superior al 97 % en términos de sensibilidad y especificidad. De hecho, en el caso del «perro nº.1», la sensibilidad fue del 100 % y la especificidad del 98,7 %. La sensibilidad del «perro nº.2» fue del 98,6 % y la especificidad del 97,6 %.

Los perros fueron capaces de detectar tanto cánceres de próstata con bajo riesgo como casos más avanzados. La respuesta del perro es cualitativa, no cuantitativa.
Los resultados obtenidos permitieron al equipo concluir que «un sistema olfativo canino adiestrado es capaz de detectar compuestos orgánicos volátiles específicos del cáncer de próstata en muestras de orina con sensibilidad y especificidad elevadas». Los investigadores advirtieron, sin embargo, que era necesario profundizar en los estudios para descubrir el valor predictivo de este procedimiento a la hora de identificar el cáncer de próstata.

La conclusión del estudio fue que los perros eran fiables para detectar cáncer en un 98%. Los errores fueron “falsos positivos”, es decir que algunos pacientes sin cáncer fueron detectados por los perros como enfermos.

Conclusiones

La habilidad para detectar el cáncer por parte de los perros podría ser muy útil en el ámbito de la medicina. En primer lugar, los perros son capaces de analizar las muestras con gran rapidez una vez han sido entrenados. La detección se realiza con un método no invasivo y que no es necesaria la cirugía. Se favorecería además la posibilidad de realizar control de prevención a pacientes todavía sin síntomas pero con riesgo de sufrir algún tipo de cáncer debido a antecedentes genéticos u otros factores.

Los perros también se pueden entrenar para diferenciar si el cáncer está en fase inicial o avanzado. La detección del cáncer en una fase inicial seria muy importante para poder realizar los tratamientos antes, aumentando así, la tasa de supervivencia.

Y todo esto con una tasa de fiabilidad superior al 90% y con un coste económico bajo.

Serían necesarios más estudios que involucren un número más elevado de pacientes y de perros que permitieran unificar criterios tanto en el entrenamiento como en la presa de muestras y la manera que estas tienen que ser utilizadas.

Alba Segura Golferichs

Licenciada en Biología, Postgrado de Adiestramiento de Perros de Búsqueda y Rescate y Postgrado de Educación y Modificación de Conductas Caninas por la Universitat de Barcelona. Guía Canino de La Unidad Canina de Búsqueda y Rescate ACATH.

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Ana Escribano Muñoz

Ana Escribano Muñoz

Secretaria Associació Canina de Treball Humanitari ACATH. Guia Canino, participa activamente junto a Nika en operativos de búsqueda y rescate.

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